BAGDAD, Irak.- El incendio causado por la explosión de un tanque de oxígeno en un hospital para pacientes con covid-19 en Bagdad se cobró al menos 82 vidas. Más de 100 personas resultaron heridas en el incendio, que se produjo en el hospital Ibn Khatib.

Videos difundidos en las redes sociales mostraron a los bomberos luchando por extinguir las llamas mientras la gente huía del edificio. La desesperación por escapar del fuego obligó a algunas personas a saltar por las ventanas del edificio en llamas, relataron ayer testigos y autoridades. El hospital Ibn Khatib se encuentra en el área del Puente Diyala, de la capital iraquí. El incendio fue controlado en pocas horas, según informó la Defensa Civil iraquí.

El primer ministro iraquí, Mustafa al-Kadhimi, pidió una investigación inmediata de las causas de lo que calificó como un “trágico accidente”. El jefe del cuerpo de Defensa Civil iraquí, el general Kadhim Bohan, informó de que el incendio se produjo en la unidad de cuidados intensivos del hospital, en una planta destinada a la reanimación pulmonar.

El gobernador de Bagdad, Mohammed Jaber, se hizo eco del llamamiento del primer ministro para que se lleve a cabo una investigación urgente que determine si alguien debe ser “llevado ante la justicia” por negligencia. La comisión de derechos humanos del gobierno dijo que el incidente era “un crimen contra los pacientes, exhaustos debido a la covid-19”.

Los hospitales iraquíes están sometidos a una gran presión durante la pandemia de coronavirus, que se suma a las tensiones provocadas por años de guerra, negligencia y corrupción.

Los contagios por el virus aumentaron considerablemente desde febrero en Irak, habiendo supera el millón de casos totales esta semana. El Ministerio de Sanidad registró 15.217 muertes desde que comenzó la pandemia.

El país lanzó su campaña de vacunación en marzo y recibió cerca de 650.000 dosis, la mayoría de las cuales proceden de Covax, un programa mundial de reparto de vacunas. “Necesitamos revisar urgentemente las medidas de seguridad en los hospitales para evitar que ocurra un incidente tan doloroso en el futuro”, dijo el portavoz del Ministerio del Interior, Khalid al-Muhanna.

Ali Bayati, del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Irak, había dicho que aún no había un número oficial de muertos, pero que podría estar entre 30 y 45. Luego esa cifra se elevó a 82.

Los familiares de los pacientes lucharon durante el incendio para salvar a sus seres queridos. Un hombre que había estado visitando a su hermano describió a personas que saltaban por las ventanas para escapar. “El fuego se extendió, como leña ... saqué a mi hermano a la calle, al lado del retén. Luego volví y subí de allí. Al último piso, que no se quemó. Encontré una niña, de unos 19 años, se estaba sofocando, a punto de morir”, dijo Ahmed Zaki. “La tomé sobre mis hombros y corrí hacia abajo. La gente saltaba ... Los médicos caían sobre los autos. Todos saltaban. Y yo seguí subiendo desde allí, tomaba a gente y volvía a bajar”, dijo Zaki.

Los pacientes fueron trasladados a otros hospitales, pero varias familias seguían en el hospital horas después de que se extinguiera el fuego para tratar de hallar a seres queridos que no estaban en otros lugares. (Reuters)